Los municipios saben qué quieren transformar. El reto es hacerlo realidad

27 de septiembre, 2026

La transformación de un municipio parte de un proceso de planificación estratégica y de una visión compartida. Pero acaba materializándose en situaciones mucho más concretas. Por ejemplo, en una plaza que necesita renovarse, un proyecto de vivienda que debe ponerse en marcha, un equipamiento pendiente, una ayuda que hay que solicitar y justificar o un equipo técnico que intenta responder a varias urgencias al mismo tiempo.

Esa distancia entre la definición de las prioridades y su traducción en resultados concretos constituye uno de los principales ejes del Barómetro de Alcaldías TECH 2026, la primera edición de un estudio impulsado por TECH friendly para conocer qué ocupa hoy la agenda de los gobiernos locales españoles, qué obstáculos condicionan su capacidad de actuación y qué capacidades consideran necesario reforzar.

El informe analiza 58 municipios y cuenta con la participación de gobiernos locales de 22 provincias y 14 comunidades autónomas, con presencia de municipios pequeños, medianos y grandes. En algo más de la mitad de los casos (el 53,4%) respondió directamente el alcalde o la alcaldesa.

El trabajo de campo se desarrolló entre junio y agosto de 2026. La difusión contó, además, con el apoyo de la Red Innpulso y de la Federación Aragonesa de Municipios, Comarcas y Provincias (FAMCP), cuya colaboración contribuyó a hacer llegar la iniciativa a municipios de sus respectivas redes.

La prioridad más compartida por los municipios participantes es el espacio público, los servicios y los equipamientos municipales, señalada por el 67,2%.

A continuación se sitúan la dinamización y diversificación de la economía local (39,7%), la regeneración urbana (37,9%) y el acceso a la vivienda (37,9%). También ocupan posiciones destacadas la igualdad de oportunidades y la inclusión social (32,8%) y la revisión y actualización de la planificación urbanística (31%).

En conjunto, los resultados muestran una agenda municipal que combina dos dimensiones complementarias. Por un lado, las políticas más vinculadas a la calidad de vida cotidiana y al entorno próximo de la ciudadanía, como los servicios, los equipamientos o el espacio público. Por otro, actuaciones orientadas a la transformación económica, urbana y social del municipio, entre ellas la vivienda, la regeneración urbana, la actividad económica o la inclusión.

Cuando la pregunta deja de ser qué quieren hacer los municipios y pasa a ser qué les impide hacerlo, el diagnóstico cambia.

El 58,6% de los municipios señala el exceso de burocracia o carga administrativa como principal dificultad. Le siguen la falta de financiación suficiente (50%) y la falta de personal técnico especializado (43,1%).

También aparecen, aunque con menor frecuencia, las dificultades para captar fondos o acceder a convocatorias, la complejidad de justificar los proyectos y las urgencias del día a día que desplazan la planificación estratégica.

En conjunto, los resultados muestran que las limitaciones no dependen únicamente de la disponibilidad de recursos. La ejecución de un proyecto requiere también capacidad técnica, tiempo, coordinación y herramientas de gestión suficientes para preparar las actuaciones, ponerlas en marcha y completar adecuadamente su seguimiento y justificación.

Tres cifras resumen con claridad esta evolución:

El 62,1% de los municipios valora como alta o muy alta su capacidad para planificar proyectos estratégicos. Esta proporción desciende al 49,1% cuando se pregunta por la ejecución y al 35,1% en el ámbito del seguimiento y la evaluación del impacto.

Los resultados muestran así una menor capacidad percibida a medida que avanza el ciclo del proyecto. Los municipios se perciben más preparados para definir y planificar actuaciones que para ejecutarlas y, especialmente, para realizar un seguimiento sistemático de sus resultados e impacto.

La captación de financiación encabeza las capacidades que los municipios consideran necesario reforzar, con un 36,2%. Muy cerca se sitúan el fomento de la innovación en las políticas públicas, el seguimiento y evaluación de proyectos y la coordinación entre áreas municipales, todas ellas con un 34,5%.

Los resultados muestran que el fortalecimiento de la acción local no depende únicamente de disponer de más recursos económicos. También requiere mejorar la organización interna, la coordinación entre áreas, la capacidad de innovación y los mecanismos de seguimiento y evaluación.

Estas necesidades, además, varían según el tamaño del municipio. En los de menor dimensión adquiere especial relevancia la captación de financiación; en los municipios medianos destacan la coordinación entre áreas y las herramientas digitales de gestión; y en los de mayor tamaño ganan peso la innovación y el seguimiento y evaluación de proyectos.

Las respuestas abiertas aportan una lectura especialmente relevante. Los principales retos municipales aparecen estrechamente relacionados entre sí y difícilmente pueden abordarse de forma aislada.

La vivienda se vincula con cuestiones como la emancipación juvenil, la atracción y permanencia de población, la rehabilitación del parque residencial, la cohesión social y el crecimiento urbano. El reto demográfico, además, adopta formas distintas según el territorio. Mientras algunos municipios necesitan recuperar población y garantizar la continuidad de los servicios, otros deben adaptar sus infraestructuras y capacidades a contextos de crecimiento.

De forma similar, la actividad económica, los servicios públicos, la movilidad y la sostenibilidad aparecen conectados con estas dinámicas y entre sí.

En conjunto, los resultados apuntan a la necesidad de abordar estos desafíos desde una perspectiva integrada, capaz de generar condiciones para vivir, trabajar y desarrollar un proyecto de vida en el territorio.

Cuando se pregunta a los gobiernos locales qué proyecto, cambio o avance les gustaría dejar encaminado al finalizar el mandato, las respuestas se traducen en actuaciones concretas: vivienda, regeneración urbana, equipamientos, infraestructuras, movilidad, energía, digitalización o nuevos espacios de actividad económica.

El legado municipal aparece así vinculado no solo a la finalización de proyectos, sino también a la capacidad de dejar actuaciones iniciadas, consolidadas o suficientemente maduras para continuar avanzando más allá del propio mandato.

Esta perspectiva conecta con una de las principales conclusiones del Barómetro de Alcaldías. El reto no consiste únicamente en definir prioridades, sino en reforzar la capacidad municipal para financiar, ejecutar, coordinar, hacer seguimiento y evaluar las transformaciones previstas.

El Resumen Ejecutivo reúne de forma visual los principales datos y conclusiones del estudio.

El Informe del Barómetro de Alcaldías desarrolla el análisis completo y la metodología.

Otros artículos

Resumen de privacidad

Las páginas web, pueden almacenar o incorporar información en los navegadores elegidos, información acerca de preferencias, usos, o simplemente para mejorar su experiencia en nuestra página y que esta sea más personalizada. Sin embargo, no hay nada más importante que respetar su privacidad Haciendo click consientes el uso de esta tecnología en nuestra web. Puedes cambiar de opinión y personalizar tu consentimiento siempre que quieras volviendo a esta web.