La Agenda Urbana en tiempos de crisis

Si algo ha quedado claro en las últimas semanas es que las estrategias de desarrollo urbano impactan directamente en la salud, el bienestar, la educación o el trabajo de su ciudadanía, especialmente en situaciones como en la que nos encontramos, con una pandemia global que ha paralizado las ciudades de todo el mundo. La planificación urbana se ha convertido en los últimos días en una herramienta clave para la contención del virus, modificando drásticamente las reglas del juego y el comportamiento innato de las ciudades como entornos vivos basados en la interactuación y la socialización entre la ciudadanía y el resto de agentes locales. Las ciudades han frenado en seco. El mundo, tal y como lo conocemos, ha colapsado.

Por ello, ahora, más que nunca, emerge la necesidad de aprender de los errores y trabajar de manera inteligente y coordinada para conseguir que nuestras ciudades sean realmente resilientes, que puedan adaptarse a circunstancias extremas como la pandemia a la que nos enfrentamos evitando, en la medida de lo posible, que un virus pueda determinar y controlar el futuro del crecimiento, la conformación y el funcionamiento de las ciudades.

Aún es demasiado pronto para calcular el impacto real, tanto económico como social, que la crisis del coronavirus tendrá sobre las ciudades, pero lo que está claro es que nos obligará a replantearnos de nuevo las reglas del juego, debiendo poner en marcha todos los mecanismos de planificación estratégica al servicio de un desarrollo realmente sostenible en términos económicos, medioambientales y, ante todo, sociales.

Y ahí es donde se pone de nuevo de relieve la importancia de una planificación urbana sostenible y sólida, y donde herramientas de planificación como las ofrecidas por la Agenda Urbana nos ofrecen mecanismos para replantearnos nuestros modelos de ciudad, poniendo el foco en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible desde el ámbito urbano. En cualquier caso, no cabe duda de que ahora es momento de priorizar, y la prioridad debe ser la que fue siempre pero que en algún momento olvidamos… las personas. Por eso, marcos estratégicos como la Agenda Urbana Española o las Agendas Urbanas Regionales que muchos territorios ya han puesto en marcha, son el punto de partida perfecto para que desde las ciudades se trabaje en una planificación urbana que ayude a afrontar esta crisis bajo las premisas de sostenibilidad social y recuperación económica, poniendo especialmente el foco en impulsar y favorecer la economía urbana y la reactivación del empleo, al tiempo que se fomenta la cohesión social, la equidad y la garantía de acceso a la vivienda. Sin duda alguna, todo un reto y una gran oportunidad para mejorar los instrumentos de intervención y la gobernanza de unas administraciones locales que, sí o sí, deberán liderar el resurgir de nuestras ciudades.

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Escrito por Rebeca López.

20 marzo, 2020

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