COVID19, una prueba de fuego para la resiliencia urbana

En tiempo de lecturas y reflexiones, nos enfrentamos como sociedad a probar nuestra resiliencia. Esta palabra, tan de moda en algunos foros, supone la capacidad de prevenir, resistir cualquier peligro o riesgo posible y recuperarse. Nos encontramos en los inicios de una crisis enorme, cuya magnitud es todavía difícil de ver. Es obvio que no estamos preparados.

En el entorno de la resiliencia urbana se estaban comenzando a trabajar los impactos del cambio climático, desastres naturales, riesgos químicos y otras catástrofes. Sin embargo, esta crisis obligará a replantearnos muchas cuestiones como colectivo, desde un enfoque poliédrico; y en esta crisis, el entorno de las administraciones locales volverá a ser la última milla del servicio a la ciudadanía. Como ejemplo claro, la tercera edad que ahora más que nunca necesita recibir la preocupación y ocupación de las administraciones. Las personas mayores requerirán especialmente cuidados e incluso compañía durante y después de la pandemia.

Por supuesto la respuesta social -solidaria y comprometida- suma, de hecho es vital para hacer frente a esta situación hoy y lo será para abordar sus consecuencias. Pero las administraciones y su primera línea en cuanto a respuesta a la ciudadanía, los ayuntamientos, están siendo conscientes de que ciertas cuestiones no eran tan imposibles. Una muestra significativa de esto es la transformación digital de nuestras administraciones locales. Cuestiones que parecían irreales hace dos semanas, cuyo desarrollo en el imaginario colectivo y en el de la propia administración se pensaba prolongado en tiempo y elevadísimo en recursos, se están aplicando en 48 horas. Véase el teletrabajo o soluciones de teleasistencia.

Cabe añadir que a nivel de desarrollo urbano las secuelas de la pandemia nos exigirán repensar nuestras ciudades buscando respuestas en la innovación y la colaboración, aquellos factores que hacen realmente competitivos los territorios. Serán más necesarios que nunca sistemas de análisis de impacto de la crisis en el diseño de políticas públicas. Nos enfrentamos a una situación terrible y cambiante y todas las variables que podamos manejar en la toma de decisiones nos permitirán ser más precisos. La única manera de gestionar bien esta coyuntura es optimizando la gestión de información.

Otra de las variables que habrá que tener especialmente en cuenta para abordar la innovación, es la colaboración público-privada. Necesitaremos repensar también nuestro modelo de relación en busca de mecanismos estables de diálogo entre el sector público y privado que nos permitan avanzar en la materia. Considero que una de las mejores fórmulas de prepararse para ello pasa por el concepto de «ciudad laboratorio». El papel lo soporta todo, pero debemos ser capaces de realizar pruebas… ¿o acaso no se realizan simulacros en la gestión de riesgos?

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Escrito por Sergio Serna.

18 marzo, 2020

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